Para cuando regreses
te dejo la luz despierta
y este corazón
dibujado en la fachada
para que reconozcas
la casa encendida
y no tengas siquiera una duda
y entres como siempre
hasta donde mis brazos
se convierten en tu torso
para cuando vuelvas
he alquilado una melancolía
para hablarte del amor
de las dignidades del cuerpo
tendidos en otras pieles
de los deseos y sus alrededores
o tal vez
de las cartas que aún guardo
en mis bolsillos
para cuando regreses
estaré llena de oportunidades
y tendré los dedos
cubiertos de la espera aprendida
y pediré canciones
o cantaré para tu sed
y será el tiempo un malestar
diluido en tu presencia
para cuando vuelvas
habré tenido algunos sexos
y muchos ojos
y alguna duda
que cambiará de parecer
cuando oiga tu perfume
avanzar por el pasillo
y seremos entonces
como debimos serlo
un único sombrero
una letanía perpetua
un querer estar queriendo
un saber que estás aquí
un deseo de que sea para siempre
aunque siempre no exista
más que en mi voz
una eternidad mientras dure
para cuando regreses
para cuando vuelvas
para que sepas
que jamás desesperé.
Kiko Gómez
Kiko Gómez
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